
La luna de testigo, y un largo camino a casa a recorrer. Vos... yo.
El ruido de la calle se silenciaba cada vez q de tu boca dejabas salir una palabra, las luces que nos iluminaban parecían apagarse con el brillo de cada una de las estrellas que en tus ojos se reflejaban.
Dejé escapar una risa nerviosa mientras caminaba sobre las lineas de las baldosas, me miraste sorprendido, volví a bajar la mirada, ahora la que sonó fue tu risa, y esta vez de complicidad.
La luna seguía ahí, y vos a mi lado, y ese camino que en otras oportunidades tanto miedo me dio, parecía el mas seguro si seguía siendo así.
Silencios prolongados, palabras incoherentes, risas desvergonzadas, nervios... ¿que hago?, nada. ¿que haces?, nada.
Miro a las estrellas, pido q reacciones y al mismo tiempo tiemblo cada vez q te acercas.
¿Te das cuenta de todo lo que caminamos?. No.
Pasan las cuadras y ruego q mi casa no se acerque nunca, igual no entiendo donde estoy, me pierdo mirando el movimiento de tu boca al hablar.
Seguís haciéndome reír. Miramos el cielo. Siento que puedo tocar la luna o descolgar una estrella con sólo estirar la mano. El aire es raro. Siento estar en una burbuja. A escondidas me pellizco para creerlo. Los autos pasan, las personas nos cruzan pero la burbuja no se revienta.
Hasta que siento un temblor, la burbuja empieza a derretirse, y a lo lejos escucho el temido aviso de que llegamos a destino.
Es así... todos los sueños, todos los cuentos, tienen un fin... pero esta vez al pie de página, un poco borroso, pero legible, puede distinguirse un "Continuará..."